
Acabadas las putas oposiciones, ahora comienzan las vacaciones. Casi no se ha notado la transición entre los últimos días de trabajo y los primeros de julio. Todo ha pasado rápido y silencioso, a diferencia de esos cambios de cinco minutos que te cambian la vida.
He decidido que la mitad del año que queda lo voy a doblar como un pañuelo de papel. Estoy cansado de sentir cómo transcurren los días por mi vida y yo centrado en lo mismo, en la necesidad de aprobar esta oposición. ¿Qué dijo Ana Mari? A unos le toca ir por autovías a otros por caminos empedrados. Mi espalda ya no está como hace quince años para aguantar los baches. Y para recoger el fruto de lo sembrado, dado que este curso lo va a ser, no me apetece dejar que la vida me coma.
Al mismo tiempo que me encuentro insatisfecho por este trabajo desagradecido, tengo ganas de romper con la actividad que he estado desarrollando. Sé que soy un profesional de mi labor, pero necesito un estímulo suficiente que me mantenga vivo.
-Está visto que tras meses sin salir ni beber, dos noches de juerga y sexo dejan una resaca indescriptible en la cabeza y el entendimiento-
(No se puede escuchar ni el vuelo de una mosca, mañana de verano y sol que no se desploma como otras veces)