18 enero 2014

QuevedoFilosofaAcercadelaTierraAnteunaMozaqueAcabadeMorir


Vuelve a la tierra, amor, tu cuerpo muerto,
vuelve a la tierra, amor, así se acaba
y tu alma, libre al fin, otrora esclava,
es música otra vez al cielo abierto.
La tierra es la medida de lo cierto,
es la patria final que nadie alaba,
pero ella nunca tiene mala baba
e invita a todo el mundo a su concierto.
Tendida como estás, tan bello el rostro,
ajeno a los rigores de la muerte,
eres la tierra, amor, que tierra entierra.
Compungido ante ti, tu entierro arrostro
y sé que he de correr la misma suerte,
pues como tú, mi amor, también soy tierra.
por Diego Román Martínez

1 comentario:

Evanggelos dijo...

Precioso, ¿te acuerdas del poema a la patata?. Pues no se porqué veo conexión entre ambos...será que al fin y al cabo no hay tanta diferencia entre una patata y el cuerpo humano...hidratos de carbono, proteínas,¿qué más da, no? Quizás me de por el canibalismo...