17 enero 2014

kuros ayer y hoy


Sobre estas líneas reposan dos fotografías, entre cuyos modelos median XXVIII siglos, y acaso si indagamos un poco, podamos saber el nombre del modelo de la publicidad de YvesSaintLaurent, pero en pocos años su nombre pasará al anonimato como el del modelo de más arriba, per saecula saeculorum.
Pese a todo, su aspecto físico, dentro de la realidad de las cosas, perdurará -quién sabe hasta cuándo, cada cual en su soporte- como arte escultórico y fotográfico (si bien sabemos que en la última fotografía hay una intención comercial). Como arte que seduce, que persuade, que convence. Y, además, queda claro que la fotografía de la notoria marca de perfume y ropa está inspirada en las producciones escultóricas griegas de época arcaica, que se centraban en los cuerpos jóvenes, masculinos y femeninos, sólo desnudos los masculinos, y los femeninos velados tras unos ropajes. Jóvenes (kuros es "muchacho" en griego).
La fotografía reproduce con fidelidad el tacto del tallado mármol, carente de vello, y frío como la piedra desnuda; asimismo la rigidez del modelo, la sonrisa enigmática, sólo comparable a la de la escultura etrusca, y los músculos marcados a modo de incisiones dibujadas, esto un poco más difícil de disimular en la segunda fotografía, y, por supuesto, con el cabello cortado, frente al gusto arcaico heredero de la cultura minoica de una cabellera larga, más o menos lacia, con ligeras ondulaciones.
Antaño los kuroi también se tallaban en madera, pero en tal material difícilmente podían sobrevivir. Gracias al uso de la piedra, especialmente el mármol, contamos con un número más que suficiente, para ilustrarnos sobre el objeto de contemplación y transmisión de las emociones de sus creadores, todo unos dioses de carne, hueso y sudor. Se piensa que todos representaban al dios Apolo (¿por su juventud el más cercano a ella como expresión de tal caduco don de la naturaleza?).


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