17 enero 2014

Arte cinematográfico: VENUS



(Aunque la foto nos conduzca a pensar que voy a ensayar algún comentario a cerca de esta estupenda película, nada más alejado de nuestra intención) Cuando las imágenes del protagonista -Maurice- se iban sucediendo a lo largo de la película, no podía dejar de traer a la memoria al atractivo rubio Peter O'toole de "Lawrence de Arabia".
No me apetece caer en los tópicos de siempre a cerca del paso del tiempo, pero eso es lo que trataba mi cabeza de contrastar, y que con los versos del poeta griego Mimnermo de Colofón no se puede expresar de forma más acertada y certera:

¿Qué vida, qué placer hay al margen de Afrodita dorada?
Morirme quisiera cuando ya no me importen e
l furtivo amorío y sus dulces presentes y el lecho,
las seductoras flores que da la juventud a hombres y mujeres (...)
(…) Pues más tarde acude penosa la vejez,
que a un tiempo feo y débil deja al hombre.
De continuo agobian su mente tristes presentimientos,
y no disfruta ya al contemplar los rayos del sol,
entonces es odioso a los niños, y despreciable a las mujeres.
¡Tan horrible implantó la divinidad la vejez!

fragmento 1 Diehl

Pero, al margen de las consideraciones emocionales del poeta griego, Maurice -el protagonista- se lleva la mejor parte, porque a pesar de su impotencia, por su afección derivada de la edad, goza de pasajes plenos de sensualidad en escenas de sexo, que hoy día a muchos (cegados con lo del "sexo explícito/implícito") no dirían nada, sin embargo cargadas de una voluptuosidad sublime (el tacto de la mano y los pechos de la protagonista, así como el olor de su cuello, verbi gratia). Maurice le saca partido a la realidad de la muerte que se le avecina, y responde a Mimnermo ("¿Qué vida, qué placer hay al margen de Afrodita dorada?"...) con un lo hay todo, puesto que mientras existe la vida, el placer sigue perenne.
Y es verdad, la odiosa vejez deja ajadas cuerpo, mente y espíritu, y más que nunca nos recuerda nuestra fugacidad (los versos del fragmento 2D de Mimnermo nos dicen: "Nosotros, como las hojas que hace brotar la estación florida de la primavera, cuando crecen rápidamente a los rayos del sol,semejantes a ellas, por un breve tiempo de la flor de la juventud gozamos, desconociendo en parte de los dioses tanto el malcomo el bien..."). No obstante, como de forma inefable recita el protagonista en un momento dado: "...No muere esa belleza que puede pervivir en unos versos inmortales.


1 comentario:

Doctor dijo...

Saludos del Doctor, Crítico insolente de Blogs

http://elburladordemitos.blogspot.com/