La sabiduría popular se muestra certera en algunas ocasiones. Refresquémonos la memoria en cuanto a lo que nos dicen los refranes "A río revuelto gozo de pescadores" y "Mal de muchos consuelo de tontos".
Es frecuente escuchar cómo el gobierno justifica su actuación señalando que todo el mundo, toda Europa está padeciendo una crisis. Pero ello nos lleva a perder el sentido de las consecuencias que estamos viviendo: hemos estado viviendo algo más de una década dentro de una burbuja, más que de aire, de ladrillo y hormigón, y ¿quién podía hacer frente a una hipoteca abusiva? De esto ya se ha hablado y escrito mucho. Ahora se pide el esfuerzo de todos ante la crisis, término que muchos ignoran lo que significa, pero suena a lo que peor tienen las enfermedades: el nombre. Y ante la incertidumbre todo el mundo se inquieta. Hoy por ejemplo los sindicatos salen a la calle con una huelga. Y en la superficie en sus barcas, convertidas en yates, los señores pescadores, aquellos que vendían 40 metros cuadrados por 32 millones.




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